Este trastorno de la personalidad presenta un patrón de ideas extrañas y excéntricas, poco interés por las relaciones sociales, interpretación incorrecta de las motivaciones y conductas de los demás y desarrollo de desconfianza y suspicacia hacia otras personas. Por eso, es fácil confundir este trastorno con la esquizofrenia.
Suele diagnosticarse en la etapa adulta temprana, aunque algunos síntomas se pueden observar durante la infancia y a adolescencia.
Síntomas
- Poco interés por tener amistades o relaciones cercanas fuera de la familia inmediata
- Respuestas emocionales limitadas o inadecuadas socialmente
- Ansiedad social
- Interpretar de forma incorrecta algunos
acontecimientos sin importancia como que afectan directamente a la persona o tienen un significado importante para ella
- Presentar pensamientos, creencias, gestos y comportamientos extraños o inusuales
- Tener pensamientos paranoicos y dudar continuamente y sin motivo de la lealtad y sinceridad de los demás hacia uno mismo
- Pensamiento mágico: creer en la telepatía o supersticiones
- Percepción alterada: sentir la presencia de una persona ausente o experimentar ilusiones (ópticas, auditivas, etc.)
- Vestirse de manera extraña o peculiar
- Hablar de forma extraña e inusual y divagar mientras habla
Ciertos síntomas como el exceso de ansiedad social y la preferencia por actividades solitarias se pueden observar en niños y adolescentes
Diferencias con la esquizofrenia
Debido a los síntomas mencionados, es fácil confundir este trastorno con la esquizofrenia. Sin embargo, existen algunas diferencias que nos pueden ayudar a diferenciar un trastorno del otro:
- Las crisis psicóticas con alucinaciones e ideas delirantes son más cortas y menor intensas que en la esquizofrenia
- Las personas con trastorno esquizotípico pueden diferenciar sus ideas distorsionadas de la realidad, al contrario de los pacientes con esquizofrenia
Causas y factores de riesgo
No se sabe con exactitud cuál es la causa de este trastorno, pero se cree que puede ser una combinación de diversos factores como fallos en el funcionamiento del cerebro, la genética, las influencias ambientales y las conductas aprendidas.
Existe mayor riesgo de sufrir este trastorno en caso de tener algún familiar con trastorno esquizotípico o cualquier otro trastorno psicótico.
Complicaciones
Las personas con trastorno esquizotípico tienen más probabilidad de desarrollar otros trastornos como:
- Depresión
- Ansiedad
- Otros trastornos de personalidad
- Esquizofrenia
- Crisis psicóticas temporales, normalmente en respuesta al estrés
- Abuso de alcohol y drogas
- Intentos de suicidio
- Dificultades a nivel laboral, académico, social, etc.
Diagnóstico y tratamiento
Para llevar a cabo el diagnóstico del trastorno esquizotípico de la personalidad primero se debe llevar a cabo un reconocimiento médico general para descartar enfermedades físicas.
Después, el paciente debe tener una consulta con un profesional de la salud mental para conocer sus síntomas, sus antecedentes personales y médicos y los tratamientos que le han sido indicados.
El tratamiento de este trastorno consiste en una combinación de terapia psicológica y psicofármacos.
Los tipos de terapia psicológica más utilizados son:
- Terapia cognitivo-conductual: se centra principalmente en modificar patrones negativos de pensamiento, aprender habilidades sociales beneficiosas y modificar las conductas desadaptativas.
- Terapia de apoyo: consiste principalmente en fomentar habilidades de adaptación.
- Terapia familiar: participa toda la familia. Se busca mejorar la comunicación y la confianza del paciente con el resto de la familia y se fomenta el trabajo común en el hogar.
En cuanto a los psicofármacos, no hay ningún medicamento específico para tratar este trastorno. Pero los antidepresivos pueden ayudar a aliviar los síntomas de depresión y de ansiedad, habituales en estos pacientes. Así mismo, los antipsicóticos son útiles para mejorar síntomas como alucinaciones y delirios.
Además de la terapia y los medicamentos, hay ciertos factores o hábitos que pueden ayudar a mejorar los síntomas:
- Tener una buena red de apoyo tanto familiar como social que ofrezca oportunidades para realizar actividades y tener contacto con otras personas.
- Mantener rutinas saludables como dormir bien, tener una buena alimentación, hacer ejercicio, tomar correctamente los medicamentos que han sido recetados, acudir a las citas de terapia indicadas, …
- Tener objetivos que proporcionen al paciente sensación de satisfacción y de logro, como estudiar o tener un buen trabajo.
Bibliografía:
Añadir comentario
Comentarios